Se comprueban los factores neuronales de los trastornos psicosomáticos

26/04/2017

Se comprueban los factores neuronales de los trastornos psicosomáticos.

Neurocientíficos de la Universidad de Pittsburgh han identificado redes neuronales que conectan la corteza cerebral con la parte central de las glándulas adrenales, la médula, que es la responsable de las respuestas inmediatas del cuerpo a situaciones de alerta y peligro. Estos hallazgos, publicados en el PNAS aportan evidencia de la existencia de una base neuronal en la conexión mente-cuerpo.

“Nuestros resultados acabaron siendo mucho más interesantes y complejos de lo que habíamos imaginado antes del comienzo de este estudio”, dice Peter L. Strick, director científico del Instituto del Cerebro de la Universidad de Pittsburgh. En sus experimentos, los científicos pudieron hacer un trazado del circuito neuronal que une diversas áreas de la corteza cerebral con el centro de las glándulas adrenales situadas en la parte superior de los riñones.

Los científicos observaron el transporte a través de las neuronas, de un virus de la rabia, que pudo ser seguido hasta por más de seis conexiones neuronales, para identificar las áreas de la corteza cerebral que se comunican –a través de conexiones de múltiples sinapsis–, con el mayor centro efector del sistema simpático, la médula adrenal. Demostraron que dos amplias redes en la corteza cerebral tienen acceso a la médula adrenal. La primera contiene todas las áreas de la corteza motora en el lóbulo frontal y partes de la corteza somato sensorial. Estas áreas corticales están involucradas en todos los aspectos del control motor del cuerpo, desde la selección de la respuesta hasta la preparación y ejecución del movimiento. La segunda red, menor, está formada por áreas corticales involucradas en aspectos cognitivos de orden superior y por las que regulan los afectos.

Los resultados del estudio señalan que estos circuitos de múltiples sinapsis se forman para juntar el movimiento, el conocimiento y los afectos a las funciones de la médula adrenal. Estos circuitos pueden mediar en los efectos que producen los estados de estrés crónico y depresión en el funcionamiento de los órganos. Es posible entender así, la existencia de ciertos desórdenes psicosomáticos.

¿Por qué la importancia de conocer cuáles regiones corticales tienen influencia en el funcionamiento de la médula adrenal? La reacción a agresiones o peligros incluye una amplia colección de cambios corporales que van desde que el corazón se dispara, se empieza a sudar y las pupilas se dilatan. Estas respuestas ayudan a que el cuerpo se prepare para la acción, hecho que se puede resumir en dos posibilidades, “pelear o salir corriendo”.

Muchas situaciones en la vida moderna y en una cultura civilizada requieren de una reacción menos primaria que la de pelear o salir corriendo, esto es, echando mano de soluciones racionales, lo que los neurocientíficos llaman decisiones tomadas “desde arriba”, controladas.
“Porque tenemos una corteza cerebral, tenemos opciones”, dice Strick. “Si alguien lo insulta no tiene que escoger entre pegarle o salir corriendo. Usted puede tener una reacción más matizada y puede ignorar el insulto o devolverlo con una respuesta inteligente y sagaz. Estas opciones son parte de lo que la corteza cerebral provee”.

El estudio también revela que las áreas de la corteza que se activan cuando sentimos conflicto o nos damos cuenta de que hemos cometido un error, se ponen a las órdenes de la médula adrenal. “Esta observación, dice Strick, aumenta la posibilidad de que la activación en esas regiones corticales cuando se auto castiga por un error o se vuelve y vuelve sobre un evento traumático, lo que hace es enviar señales que van a influir en la médula adrenal de la misma manera que lo hizo el evento inicial”. Mala cosa, pues es perpetuar el malestar. Tal vez lo mejor sea romper el círculo vicioso, ocupándose en otra cosa, bailando, moviendo el cuerpo. Dicho así suena fácil pero con intentarlo no se pierde nada y se gana mucho.

Tomando en conjunto estos hallazgos es posible pensar que las áreas de la corteza cerebral que influyen en el comportamiento de la médula adrenal sean también nódulos corticales críticos de lo que se puede denominar “conectoma del estrés y la depresión” y tal vez algunos de esos nódulos representan posibles y adicionales blancos en la intervención terapéutica de desórdenes afectivos.

En resumen, el control de la médula adrenal está embebido en áreas corticales que están involucradas en el control de las facultades cognitivas, del movimiento y de los afectos. Esto quiere decir que operaciones mentales como la preparación para moverse, la percepción de un conflicto y las sensaciones de tristeza pueden estar ligadas a la regulación de la función adrenal. La corteza cerebral es un sitio de almacenamiento de información y de plasticidad neuronales. Como consecuencia, una plasticidad alterada puede contribuir a la aparición de desórdenes psicosomáticos, de la misma manera que esa misma plasticidad puede ser controlada por el movimiento y los sentimientos para al final aliviarlos.

Fuente:
Motor, cognitive, and affective areas of the cerebral cortex influence the adrenal medulla
Richard P. Dum, David J. Levinthal and Peter L. Strick. PNAS. 2016.

http://m.pnas.org/content/113/35/9922.full

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